Un desafío para la sociedad

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Por Julio César Cleto Cobos.

La Nación – Hoy el Senado de la Nación debatirá la posibilidad de implementar el Servicio Cívico Voluntario (SCV). Este programa busca reinsertar en el sistema educativo y preparar para el mundo del trabajo a miles de jóvenes y adolescentes que han abandonado los estudios y no trabajan; expuestos, así, a los peligros del alcohol, las drogas, el delito y la marginalidad.

En la Argentina hay más de 700.000 chicos fuera del sistema educativo. Estudios universitarios revelan que uno de cada cuatro chicos de 18 a 24 años no tiene el secundario completo. Otros demuestran que las posibilidades de salir de la pobreza y la exclusión aumentan en forma proporcional al nivel educativo alcanzado. Por otra parte, existe una relación directa entre el trabajo y la instrucción; educar a nuestros jóvenes es darles herramientas para desenvolverse en el mundo laboral y mejorar así la calidad de vida.

La ley Nº 26.206 de educación nacional establece la obligatoriedad de los estudios secundarios. El Estado debe ser garante de este derecho. Debido al gran porcentaje de deserción escolar en los distintos niveles, es fundamental generar una alternativa de inclusión destinada a aquellos jóvenes que no están en el sistema educativo.

El Servicio Cívico Voluntario ofrece terminalidad educativa en nivel primario y secundario, capacitación en oficios y educación en valores; fomenta la cultura del esfuerzo y el trabajo, la solidaridad, el respeto y promueve la movilidad social ascendente. El objetivo es la aplicación de un sistema de educación complementario e incluyente; para poder brindar una mejor capacitación en oficios primero debe existir una sólida formación básica en ciencias, matemática y lenguas.

Este programa se aplicó en la provincia de Mendoza y la experiencia nos demostró que pudimos trabajar juntos gobierno nacional y provincial, Fuerzas Armadas, universidades, profesionales independientes y empresarios en la inserción laboral.

En la aplicación del Servicio Cívico se aprovechó la infraestructura estatal existente y sus recursos humanos. Las actividades se desarrollaron en los Centros de Educación Básica de Adultos y en los Centros de Capacitación para el Trabajo. Al vincularlos, se puso en práctica el modelo de educación integral arriba mencionado.

También se incluyeron las instalaciones ociosas de las Fuerzas Armadas. Tengamos en cuenta que cuando existía el servicio militar obligatorio albergaban más de 100.000 conscriptos y actualmente sólo son ocupadas por 20.000 soldados voluntarios. Algunas voces cuestionan el rol de las Fuerzas Armadas y aseguran que no están preparadas para participar en esta experiencia. Hay que perder el miedo a la apertura de las instituciones y abrirlas a la sociedad, dejando de lado ideas conservadoras y con un espíritu más progresista. Las instituciones, como las personas, deben adaptarse a los nuevos tiempos y a las necesidades de la república.

El desafío es tomar lo bueno, sumar el aporte de nuevas ideas y extender a todo el país los beneficios de este proyecto. Brego por que los legisladores lo debatan y por que las diferencias políticas permitan consensuar una alternativa superadora. Prefiero creer que el progresismo no es sólo enunciativo, y que el bienestar y la inclusión social son prioridades de todos los partidos políticos.

El problema es grave y urgente. Los jóvenes aguardan una nueva oportunidad.

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