Rendición de Cuentas

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Habiendo finalizado su mandato, Rodolfo Terragno da cuenta, con su habitual lucidez, del trabajo como Senador por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante el período 2001-2007.

Rendición de Cuentas

Durante largo tiempo anticipé –en artículos, conferencias y libros–  que el país debía salir ordenadamente del 1 a 1. Mi pronóstico
era que, si eso no se hacía, tendríamos default, devaluación caótica, crisis bancaria y estallido social.

No se salió ordenadamente y aquel pronóstico, para la desdicha de todos los argentinos, se cumplió. Fue en diciembre de
2001: justo cuando yo me incorporaba como senador.

No resultó fácil integrar el Congreso en medio de aquellas  pasiones de una sociedad herida y recelosa. La gente no tiene
por qué tener conocimientos técnicos, y muchos no atribuyeron la hecatombe a una fatídica política económica. La atribuyeron
a la “clase política”.

Además, en medio de las ruinas no había soluciones ideales.

La emergencia imponía leyes excepcionales. Y daba excusa a  determinados intereses –como los representados por el Fondo
Monetario Internacional– para exigir la sanción de leyes improcedentes.

Acompañé las medidas indispensables para minimizar el daño causado por la convertibilidad. Pero rechacé toda extorsión.

Por suerte, la confianza y el respeto de muchos me apuntaló, y me permitió realizar una labor que (espero no equivocarme)
fue positiva. Me parece que, a través de mis proyectos, y de las posiciones que fijé en cada debate, pude representar a ese radicalismo moderno, progresista, racional, republicano y eficaz.

Ahora, es momento de rendir cuentas, y dejar que el juicio lo saquen mis mandantes. Ustedes.

La intensa labor legislativa permanece, en gran parte, ignorada  por el público.

Por eso, en este trabajo he reunido algunos de los proyectos que presenté, y de las posiciones que adopté frente a cada uno
de los temas tratados, estos años, por el Senado de la Nación.

Si algo me satisface es la transparencia que tuvo mi tarea, y la que logré imponer en el Senado, donde una iniciativa mía terminó con el voto anónimo.

Rodolfo Terragno

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