Macri siguió de descanso en Córdoba mientras la Ciudad se inundaba
Se refugió en un campo que alquiló con su familia. Siguió toda la crisis por mensajes de texto. No quiso hablar, sólo dio sugerencias por Twitter.
Diario Perfil – “¿Por qué tiene que salir a hablar Mauricio?”, se preguntaba ayer uno de los cuatro funcionarios del círculo más cercano del jefe de Gobierno, que lo acompaña desde hace años como si fuera su guardaespaldas. La pregunta retórica es la más clara metáfora de la estrategia oficial para encarar el reiterado problema de las inundaciones: no quieren relacionar el colapso porteño que provocó el diluvio del viernes con la gestión PRO. Y más allá de las recomendaciones de sus asesores, Macri decidió no pagar el costo político de mostrarse con la inundación como escenario.
Durante el peor momento de la tormenta del viernes, el jefe de Gobierno –que anhela ser presidente en 2011– sólo se comunicó con los vecinos a través de la red social Twitter desde donde instaba a “no sacar la basura” y compartía las recomendaciones oficiales para evitar fatalidades ante el alerta meteorológico.
Mientras cientos de efectivos de la Subsecretaría de Emergencia hacían malabares en las calles, la Policía, los bomberos y hasta el Grupo Especial de Rescate socorrían en bote a los vecinos, el intendente porteño publicaba desde su celular (o quizá ni siquiera eso, porque alguno de sus asesores lo hacía por él) posteos en Twitter.
Macri no participó de las reuniones del comité de crisis de ayer, ni siquiera pisó el Gobierno porteño y mucho menos salió a recorrer las calles. Según confirmaron a PERFIL varios funcionarios, desde el jueves a la noche descansa en una casa que alquiló en Córdoba junto a sus dos hijos, acompañado de su familia, mientras se recupera de la herida emocional que le dejó la reciente separación de Malala Groba.
Desde allí, sólo siguió las inundaciones por mensajes de texto y por partes vía celular que le enviaba uno de sus hombres de mayor confianza, el secretario general del Gobierno, Marcos Peña, quien atendió a PERFIL ayer desde Tigre, donde se recluyó por temas personales.
En duelo. El jefe de Gobierno –consternado aún por su reciente separación– decidió entonces pasar unos días alejado de la gestión diaria por decisión propia. “El tomó la decisión de irse y canceló las reuniones que tenía para el viernes”, confirmó otro de sus hombres de mayor confianza. Las “minivacaciones” terminan mañana temprano porque ya tiene agendadas varias reuniones para antes del mediodía.
En las calles se respira la disconformidad: muchos porteños creen que no fue el mejor momento para que Macri olvide sus responsabilidades comunales. Al cierre de esta edición, unos 20 mil vecinos seguían con problemas en el suministro eléctrico y la Constitución porteña es muy clara en las atribuciones del jefe de Gobierno: “Aplica las medidas que garantizan los derechos de los usuarios y consumidores (…). Establece la política de seguridad, conduce la Policía local e imparte las órdenes necesarias para resguardar la seguridad y el orden público”. Habría que analizar si todo eso se puede hacer por sms.
“Cuando uno decide ser jefe de Gobierno sabe que hay temas personales que tiene que dejar de lado o por lo menos debe poner límites en la vida privada que antes no ponía. Si da o no la cara mediáticamente es su decisión, pero no es un buen mensaje para los ciudadanos que el intendente no esté al frente de la crisis”, critica Aníbal Ibarra, ex jefe comunal. “El problema de Macri es que tiene debilidad por los viajes y las vacaciones, haya crisis o no. Desde que asumió, se pasó gran parte del tiempo viajando y paseando”, chicaneó.
Los arquitectos en comunicación del Gobierno porteño tejían ayer por la tarde la estrategia mediática para afrontar un nuevo escenario de colapso porteño. “Así como cuando hay problemas con la seguridad a nivel nacional sale a hablar Aníbal Fernández y no Cristina Kirchner, en la Ciudad los ministros responden por los temas de gestión y no Mauricio Macri”, trató de justificar ayer uno de los voceros del jefe de Gobierno. Además, subrayó que por más que hubiera salido a recorrer las calles y hablar con los vecinos, Macri no podría haber dado ninguna respuesta. “No quisimos mostrarlo porque no era necesario, lo hubieran atacado de todos modos”, agregó otro de los estrategas comunicacionales del Gobierno.
