Los economistas sostienen que se puede perder competitividad

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El tipo de cambio se atrasa

Eleconomista.com.ar – En las últimas semanas varios economistas lanzaron la idea de que el kirchnerismo corre el serio riesgo de toparse con la misma piedra que complicó al menemismo y a la Alianza: el atraso cambiario. Luego de que en 2009 el peso ganara competitividad de manera significativa, ahora aparece la sombra de un fantasma que complicaría el andar de la economía.La recuperación de la Argentina desde la salida de la convertibilidad se explicó, en parte, al tipo de cambio alto que permitió que los sectores más dinámicos del país tuvieran la rentabilidad suficiente para demandar más inversión y mano de obra. El país se embarcó así en un proceso de fuerte recuperación del empleo y una caída impresionante de la pobreza.La mayoría de los economistas reconoce los beneficios de un dólar alto y por eso no pocos han hecho la advertencia que un atraso cambiario podría ser perjudicial para la economía hacia delante.
Números
¿Pero por qué se habla de atraso cambiario? El ex secretario de Industria, Dante Sica, señala tres puntos. “El país registrará por quinto año consecutivo una inflación de dos dígitos, las expectativas inflacionarias son elevados y el Gobierno no tiene una política para resolver el aumento de los precios”. Según el economista, la combinación de estos tres factores explica la caída de la competividad de la economía argentina.El economista Miguel Angel Broda apunta que el fenómeno se ha agravado en el último tiempo. “Desde noviembre el tipo de cambio real se viene deteriorando”. El tipo de cambio real mide la relación entre el peso y el dólar teniendo en cuenta la evolución de los precios locales e internacionales. La explicación de lo que dice Broda radica en la combinación de tres hechos que ocurren al mismo tiempo: los precios en la Argentina suben a una velocidad mayor, la Casa Rosada mantiene fijo el tipo de cambio y el dólar en el mundo se fortalece.Según los analistas la tasa anualizada de inflación en la Argentina pasó de 15% en noviembre pasado al 20% actualmente. Mientras tanto la cotización del dólar se mantuvo estable en los últimos tres meses: pasó de $ 3,811 a $3,851. Pero por otra parte el valor de esta divisa en relación al euro pasó de 1,73 a 1,85 (dólar por euro). La evolución de la cotización del dólar es referente para el campo, uno de los sectores que explican la mayor parte de las exportaciones argentinas. Pero también es cierto que gran parte de la industria argentina coloca sus productos en Brasil. Precisamente el dato destacado del mes de enero de la balanza comercial (que registró un superávit 16,2% mayor al del año pasado), ha estado vinculado al fuerte crecimiento observado en las exportaciones industriales motorizadas por las ventas de autos a Brasil.Hay quienes creen que si el Gobierno no pone en regla la inflación y deja el tipo de cambio estable, pronto su principal social encontrará con que la Argentina ya no le vende productos a precios competitivos. Según un cálculo del Estudio Broda en los últimos tres meses el tipo de cambio real multilateral (aquel que mide la competividad del peso en relación a las monedas de los países con los que la Argentina más comercia) sufrió una contracción de 9,5%.
Industriales
En la Unión Industrial Argentina ponen paños fríos al asunto. “Hoy el tipo de cambio con Brasil mejoró mucho”, admiten. Hace unos años el real llegó a estar mucho más devaluado con respecto al dólar y hoy se encuentra en 1,85 en relación a la divisa. De todas formas, en la entidad industrial admiten que preocupa la tendencia porque ven a un gobierno sin margen para actuar. Para que el peso no pierda competividad la Casa Rosada debería producir una devaluación significativa.El real se ha devaluado en lo que va del año (7%) mientras que el peso se apreció. Y eso preocupa. “El ruido va a comenzar cuando el dólar en Brasil pase a valer más de 2 reales porque ahí los industriales argentinos van a poner el grito en el cielo”, opina Sica.¿Qué posibilidades hay que ocurra ello?
No muchas sugieren varios analistas porque el gobierno de Lula no querrá introducir ruiedo en el final de su mandato. Pero el candidato del partido de Fernando Henrique Cardoso, José Serra, ya adelantó que su intención es desarrollar una política monetaria más heterodoxa que la de Lula. El gobernador de San Pablo ha prometido a los referentes industriales de allí que su getión no desoirá los reclamos que han hecho en los últimos años a Lula por una política cambiaria más favorable a la producción interna.

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