Las significativas políticas sociales del matrimonio Kirchner
Cuando se habla de pobreza en América Latina resulta ineludible acudir a las reflexiones de Bernardo Kliksberg, – destacado especialista en políticas sociales que se desempeña como asesor principal del PNUD- quien, hasta no hace mucho tiempo,
preguntado acerca de los niveles de pobreza en Argentina, señalaba: “el caso de Kirchner (Néstor) es especialmente significativo en cuanto a los avances logrados”.
Claro que, en plena efervescencia macroeconómica, quién hubiera dicho, que un número también “significativo” de niños y niñas padezcan severos cuadros de desnutrición en uno de los municipios más ricos de la República Argentina.
Introducción al tema
A sólo 18 km de la ciudad capital de Córdoba, rodeada de imponentes hoteles, bares, centros comerciales y balneario, y siendo el destino turístico anhelado de las clases altas que la visitan, La Caldera, es la primera ciudad con la mayor planta de Sudamérica de agua potable. Pero a partir de hoy, se ha transformado en la triste noticia para los argentinos. La Caldera alberga nada menos que
centenares de niños y niñas que sufren de desnutrición; según el Informe que se ha dado a conocer en el día de la fecha, y que ha sido elaborado por el director del Hospital Municipal Arturo Illia, Dr. José Luis Galetto.
En el desglose del Informe se advierte que la mayoría de los casos se presentan en familias numerosas con más de 10 hijos, y en hogares con altos niveles de desempleo. El estudio fue realizado por la secretaría de Salud del municipio.
"Nos encontramos con nenes que no toleran la leche fortificada porque toda su vida tomaron mate cocido", reveló el intendente local. El gobierno provincial relativizó los datos y prometió una nueva evaluación.
Este fenómeno fue remarcado por los funcionarios locales que cuestionaron la asignación de planes sociales y la asignación de subsidios sin contraprestaciones y sin controles sanitarios ni educacionales. 427 niños y niñas representan el necesario cambio de paradigma de políticas públicas en Argentina. Tenemos, de una vez por todas, que comenzar a responder y sin más dilaciones a las necesidades sociales de nuestra gente. Volvamos a la información suministrada. La mayoría de los chicos padecen desnutrición en grado uno y dos, según se informó. "Se trata de niños con bajo peso y alto riesgo de salud" con "cuadros de enfermedades crónicas, bajas defensas" y "lo más grave, es el déficit mental a largo plazo y los problemas de aprendizaje", explicó Galetto.
Algunas contradicciones
Como bien señalaba el Dr. Kliksberg, Argentina no es la excepción al contexto de los países de la región: “América latina produce alimentos para alimentar tres veces a su población, y en este momento, el 16 por ciento de todos los chicos de América latina sufre de desnutrición crónica y hay 53 millones de personas con hambre. Esas son desigualdades profundas, que no son solo las
desigualdades de ingreso: la falta de acceso a agua, a alimentación, a educación.”
Para el especialista, “La gente es cada vez más consciente de que América latina es muy desigual, que es la región más desigual del planeta. No la más pobre; sí la más desigual. Los datos son muy claros. La distancia entre el diez por ciento de mayores ingresos y el diez por ciento de menores ingresos es de 50 a 1. En España es de 10 a 1, y en Noruega de 6 a 1. Eso significa que un porcentaje vive como en Europa, tiene las mejores condiciones de acceso a la salud, las mejores universidades, tiene todo, y un porcentaje no tiene agua potable, ni alcantarillas, no come y se muere. Y no es sólo una cuestión de distribución del ingreso.
“América latina tiene la tercera parte del agua limpia del planeta y en este momento hay 128 millones de personas sin instalaciones sanitarias. Esto significa la muerte de niños por falta de condiciones de salud. Y es un costo sobre la política de salud, una irracionalidad económica total. Lo que se “ahorra” por no poner una instalación sanitaria se gasta por el otro lado”.
¿Qué se entiende por “Progresismo”?
A pesar de los gobiernos “progresistas” en la región, estamos en condiciones de afirmar con contundencia que la pobreza hoy es superior a la de la década de 1980, y esto, también a pesar de los cambios políticos y de los últimos cuatro años de bonanza económica.
Y así lo admite el propio especialista en la materia. Pues, “el eje de la política social en muchos países, como Argentina, Brasil, Chile o México, son los programas de transferencia de renta condicionada. Esto significa que el Estado transfiere dinero a las familias a cambio de una contraprestación, que en general es la educación de los niños y la asistencia al médico.
“Este sistema ha demostrado ser bastante eficiente. Contabilizando que en la actualidad hay 80 millones de latinoamericanos que están recibiendo transferencias condicionadas. El Estado, entonces, con estos planes de transferencia, les da el equivalente a lo que obtendrían por el trabajo de los niños, y un poquito más. A cambio de ese dinero, los padres tienen que garantizar que los chicos vayan a la escuela y al médico.”
En Argentina de los Kirchner: ¿Qué tan significativas fueron las mejoras?
¿Cumple hoy el Estado argentino adecuadamente la labor de monitoreo, evaluación y corrección en la implementación de este tipo de políticas públicas o ellas se convierten en un instrumento más de política discrecional clientelar, en manos de un Poder Ejecutivo todopoderoso que, a modo de dádiva y gracia divina “baja” a las provincias pensiones graciables, planes sociales y promesas
de ayuda social a cambio de fidelidad al voto? ¿Qué papel les cabe a los gobernadores provinciales y a los propios intendentes
municipales en el diseño y aplicación de estas políticas públicas? ¿Debe haber o no planificación familiar: educación sexual, prevención de embarazos, difusión y campaña de métodos anticonceptivos masivos? ¿Se encuentra la Argentina preparada para incluir la demanda, cada más creciente, de jóvenes que están en los márgenes sociales que ni trabajan ni estudian, y que por su falta de acceso a la educación están condenados a la marginalidad más absoluta?
Es nuestro deber, aquí y ahora, como ciudadanos y ciudadanas, exigir el tratamiento adecuado de estos temas para reaccionar a tiempo. De otro modo, ni la escuela, ni el hospital, ni el maestro, ni la policía serán instituciones venerables para vastos sectores
de la población.
Claudia Guebel.
