Impotencia y caos por otro paro sorpresa en los subtes
La medida afectó a 800.000 pasajeros; se levantó anoche
LaNación.com.ar – Otra vez el caos, la impotencia y las molestias. Las seis líneas de subterráneos y el Premetro fueron interrumpidas ayer por una sorpresiva medida de fuerza de trabajadores del sector, que rechazan sanciones a sus compañeros y cuestionan el sistema de ascensos de la empresa concesionaria, Metrovías. Si bien ya ha habido varios paros este año, es el primero que afecta a todo el servicio.
El conflicto, que se extendió por algo más de diez horas, se resolvió sólo por la noche, con la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo. Antes de eso hubo febriles negociaciones entre las autoridades de Metrovías y los delegados de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que no prosperaron porque ese gremio mantiene desde hace tiempo un conflicto con sus propios representantes en los subtes.
Los trastornos en el servicio afectaron a más de 800.000 pasajeros, según estimaciones oficiales, y repercutieron en el tránsito de la ciudad: muchas líneas de colectivos fueron sobrepasadas en su capacidad y en decenas de barrios conseguir un taxi resultó una misión casi imposible. Las primeras en parar fueron las líneas B, C y D, a las 10, y una hora después se sumaron la A y la E, mientras que la H trabajó con personal jerárquico y ofreció un servicio de emergencia, con demoras.
Según fuentes gremiales, los delegados del subte están disconformes porque los trabajadores que ingresaron en los cursos de capacitación, que promueven ascensos, no responden a ellos, sino a la UTA, gremio enemistado con esta dirigencia y que mantiene una puja interna por el poder. Roberto Fernández, secretario general de la UTA, criticó a los delegados que llevaron adelante el paro y dijo que "están jugando a la política".
Metrovías cuestionó también el paro sorpresivo y afirmó que obedece a que "algunos delegados no están de acuerdo con la gente que asciende" en la empresa.
"A raíz de esta protesta, que no tiene origen en un conflicto gremial colectivo, Metrovías realizó dos denuncias. Una, ante la Justicia, por "interrumpir la prestación de un servicio público esencial", al haber cortado los trabajadores las vías en la línea C. La otra, ante el Ministerio de Trabajo, para que allí se tomara conocimiento de la medida de fuerza que se desarrollaba en el subte, según dijo a LA NACION Lucila Maldonado, vocera de la empresa.
Maldonado aseguró que hubo delegados que se arrojaron a las vías para impedir el servicio. El director del Ente Regulador de Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, Miguel von Rozenberg, afirmó que "esta medida de fuerza es una burla para todos los porteños" ya que, según considera, "viola normas de convivencia ciudadana [y] no se asegura un servicio mínimo o de emergencia como marca el contrato".
La otra voz
El delegado de los trabajadores del subte Claudio Dellecarbonara aseguró: "Consideramos que el llamado a concurso [para los ascensos] es discriminatorio, por cuestiones políticas, sociales y hasta sexuales".
Dellecarbonara se quejó porque "en ningún lugar figura cómo debe ser esa convocatoria" a los cursos, y opinó que, por lo tanto, "los ascensos se manejan de forma irregular". Además, mencionó la existencia de "sanciones injustificadas a compañeros ".
Según pudo saber LA NACION, Metrovías sancionó días atrás a un empleado de la boletería del subte que estaba tomando mate y comiendo facturas en horario de trabajo.
"Estas sanciones fueron aplicadas por la empresa con la finalidad de garantizar la seguridad y calidad del servicio y de ninguna manera representan algún tipo de persecución ideológica o política", indicó Maldonado.
Para los delegados, la situación no es clara. "El paro se debió a la provocación montada por la empresa: no hubo definición sobre un sistema de ascensos que cuestionamos, que es unilateral y no respeta los criterios de antigüedad. Queremos que esto se discuta en el Ministerio de Trabajo para que se resuelva pronto", dijo a LA NACION Ariel Rocchetti, delegado de la línea B.
Poco después de las 18, ante una versión de que el paro se levantaba, Néstor Segovia, delegado de la línea C, recargó la responsabilidad del paro en la empresa. "Metrovías es la que tiene de rehenes a casi un millón de personas. Nosotros tomamos esta medida porque creemos que es lo más justo", dijo Segovia ante las cámaras de TV.
A las 18.45 comenzó a funcionar la línea D y se normalizó la línea H. Más tarde, a las 21, lo hicieron el resto de las líneas.
Distinto había sido el panorama al mediodía. Por ejemplo, quienes llegaban a la estación Constitución se encontraron con las bocas de acceso cerradas. "Es lo mismo de siempre", dijo Diego González, que provenía de Lanús y debía llegar a la facultad de Medicina para rendir un examen. Como él, la mayoría de las personas consultadas por LA NACION se mostraron sorprendidas por el paro del personal de los subtes.
"Desde las 10 hay una mayor demanda de automóviles", aseguraba un conductor que coordinaba los viajes de los taxis. "Encima de que esto es un lío, no sé qué colectivo tomar para ir al Congreso", clamaba Mariela Gómez.
