Guerra en Plaza Francia

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Los artesanos denuncian que el gobierno porteño destruyó los escalones de mármol del Cementerio de la Recoleta y que planea correr la feria de la zona.

Crítica de la Argentina – El circuito de venta de artesanías más emblemático de la ciudad de Buenos Aires, Plaza Francia, se convirtió en el escenario de una contienda que la semana pasada desembarcó en Tribunales. Unos 300 artistas callejeros, agrupados en la Asociación Civil de Arte Manual, presentaron un recurso de amparo en el juzgado contravencional número 10 para exigir el cese de las reformas urbanísticas en la zona y denunciar, además, severos daños en el patrimonio histórico edilicio autorizados por el gobierno porteño.

En Plaza Francia conviven dos ferias de artesanías. Una sobre Avenida del Libertador y otra frente al Centro Cultural Recoleta y las terrazas del Buenos Aires Design. Hace un año, los 500 artesanos que viven de lo que venden en el parque, supieron que la comuna planeaba hacer reformas en el área, como lo viene haciendo –también con conflicto– en otras partes de la ciudad. Jorge Iglesias, vocero de los artistas, dice que entonces solicitaron ser tenidos en cuenta porque estaban de acuerdo con que había que reciclar el área y, en esa discusión, consideraban, tenían algo para aportar. “Pero todo se complicó. Nos ignoraron y al tiempo supimos que el plan era mover a unos 150 artesanos de la feria de arriba a la vereda del Cementerio de la Recoleta. Nos negamos, claro, porque sabíamos que los vecinos iban a oponerse a que estuviéramos ahí. Pero ahora el gobierno pretende corrernos a una franja sobre la avenida Pueyrredón, lo que equivale a echarte de la plaza”, explica Iglesias.

Aunque los artistas presionaron para ser escuchados, las obras, a cargo de los ministerios de Desarrollo Urbano y Espacio Público, siguieron adelante. Pero un episodio ocurrido en mayo agravó el conflicto: fue la destrucción, denuncia Iglesias, de tres escalones de mármol de Carrara de la entrada principal del Cementerio de la Recoleta. “La dirección de Proyectos Urbanos y Arquitectura del Ministerio de Desarrollo Urbano, para elevar la calle, se cargó a martillazos esas reliquias. Rompieron los mármoles de Carrara de 1880 y los usaron como basamento para una rampa de discapacitados. Los mármoles de Carrara son carísimos y no se pueden reemplazar más. Eran parte del piso del cementerio, pero ya no”, cuenta, indignado, el vocero de los artistas callejeros. “Si hubiéramos sido parte del debate, habríamos objetado que se destruyan esos mármoles. Seguramente existen otras maneras de acondicionar la zona para que transiten personas discapacitadas”, agrega el artesano, mientras espera que la Justicia se pronuncie sobre el amparo presentado.

En los próximos días, si el juez le diera curso al pedido de los artistas, las obras podrían quedar paralizadas. Aunque Iglesias duda. “Aducen que quiere recuperar el espíritu de Carlos Thays, pero esto delata una lógica salvaje que avanza a pesar de todo”, concluye.

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