Algunas frases Alfonsinianas
¿Cómo escribir algo sobre Raúl Alfonsín, después de estos días de duelo?
Sus mejores amigos, sus correligionarios, periodistas, gente común, estadistas, y otros, han dejado su testimonio. Poco hay para agregar. Trataré de interpretar algunas frases, a título personal. Es decir que las entiendo como las viví, y tal vez significaron en el decidor, otra cosa. Por Gunardo Pedersen.
“Se trata ahora de elegir entre Democracia o Autoritarismo”
Dicho en cientos de lugares durante la campaña electoral, fue el eje de su discurso 1983 – 85.
Democracia o Autoritarismo no era la vigencia de las Instituciones o -como opción- la vuelta al Gobierno tutelar de las FFAA. Era mucho más.
Se dirigía a los militares genocidas, (él había presentado decenas de hábeas corpus cuando eso era peligroso), que él mismo decidiera juzgar, pero también a quienes, atrevidamente audaces, inconscientes y soberbios, tomaron las armas y pretendieron interpretar la voluntad del pueblo. A los que no habían aceptado las armas de la democracia, y en nombre del pueblo, tomaron las armas de verdad.
Y se refería también a quienes fogonearon la violencia, la prepotencia y el matonismo, durante décadas, y por fuera de las reglas de juego de la democracia. Otra forma de desprecio a la voluntad popular. Y Alfonsín rezó una y otra vez durante la campaña y los primeros años de su gestión con su única antinomia: Democracia o Autoritarismo. Quería hacer docencia para dar vuelta la página de la violencia en la Argentina.
Nunca lo dijo, pero si me permite el lector, me imagino que era también la forma de docencia para advertir sobre el autoritarismo de los dirigentes sindicales, muy poco democráticos, que durante su mandato completaron , no sólo los tristemente recordados trece paros generales, sino los 4000 sectoriales, como forma de hacer malograr su gestión de gobierno, que era también malograr la suerte de la democracia adolescente, y del país apenas convaleciente.
La invocación al preámbulo de nuestra Constitución Nacional
El “rezo laico” del preámbulo, parecía un mensaje totalmente nuevo en su voz.
¡Cuántos de nosotros entendimos por primera vez algunos significados profundos de lo que habíamos aprendido a recitar de memoria, y ahora sonaba como la verdadera voz del pueblo, voluntad y derecho a compartir!. El mismo viejo y querido Preámbulo de la Constitución de 1853, parecía tener un nuevo significado. Nos unía por encima de los partidos y de la historia reciente
“Con la Democracia se Come, con la democracia se Educa, con la Democracia se cura”.
Alfonsín era un fanático de la Democracia. Pero no sólo de la democracia como sistema de gobierno, sino como profunda forma de entender la vida. El era democrático. E invitaba a que todos lo fuéramos. Su gestión ya era acerbamente criticada por los primeros fracasos, y en esa grieta se embarcaron todos los sectores que supieron corroer intentos de organización social civilizada.
Hay que ubicarse en aquel momento. Una y otra vez se había golpeado cruelmente al sistema democrático con toda clase de promesas de paraíso a plazo corto. En el ´30, el ´55, el ´63, el ´66, y finalmente en el ´76. La promesa siempre fue incoherente: Suspender la democracia corrupta, para hacer nacer una democracia moderna y perfecta. Como decir que hay que dejar de jugar al fútbol, para estar mejor preparados…. para jugar al fútbol.
Y nuestro pueblo se comió ese argumento una y otra vez durante 50 años. Detrás de las primeras decepciones, aparecieron las primeras críticas, diciendo que en realidad “¡qué tanta democracia, si el salario no me alcanza”.
Lástima, porque la frase pretendía convencer de un camino, y no ser una solución mágica e inmediata. Y fue servida a la mesa de los decepcionados, con sorna e intención corrosiva.
“Estoy persuadido”….
Una de sus expresiones que hoy mueven a sonrisa, por la forma en que fue degradada por la misma maquinaria de medios y oposición. Pero debería ser revalorada. Porque Alfonsín no imponía, convencía. No atropellaba aunque tuviera mayoría, seguía diciendo…”logren consenso”, y cuando finalmente se dirigía en sus mensajes a la población, con el ánimo de superar el “estoy convencido”, empezó con “estoy persuadido”.- Me animo a decir que no sólo estaba persuadido. Trabajaba con la persuasión, por respeto al otro. Jamás lo obligaría, ni lo doblegaría. Jamás lo trataría de vencer, porque la dignidad del otro, era la propia. Una sóla vez se le “salió la cadena”, cuando dijo,
“A vos no te va tan mal, gordito”
Y supo lavar su propia afrenta, justificando en el acosador verbal, la razón de su acoso. Cómo sería su discreción, que recién ahora, nos enteramos que de aquel acto, hizo una amistad más.
“Al Sur, Al Mar y al Frío”
En abril del, ´86, Alfonsín anunciaba en los balcones del Ministerio de Economía de Viedma, el traslado de la Capital a la zona Viedma-Patagones-Guardia Mitre. Quería descentralizar el poder político y económico, excesivamente concentrado en las “diez manzanas que gobiernan el país”, y superpoblado en el Gran Buenos Aires, que aglutinaba la tercera parte de la población de la Argentina. A la vez, desarrollar el “Proyecto Patagonia”.
Los fundamentos del traslado, tienen todavía hoy, vigencia. Pero otra vez se unieron algunos medios, y sectores liberales, detrás del hoy tristemente célebre Ingeniero Alvaro Alsogaray.
Alfonsín se lamentaría con el tiempo, de “no haberme ido aunque sea con una carpa, a Viedma como Capital. Ese fue un error grosero”.
Pero la frase quedó en los oídos de los Viedmenses y de los Argentinos como síntesis de una saga que no fue: “Al sur, al mar y al frío” era iniciar otra historia. Carlos Menem, intentó continuar con el proyecto. Era un hombre del interior, pero presionado por los sectores liberales con quienes se alió políticamente, decidió anularlo.
“La Democracia no es sólo confrontación, es construcción”
Este fue el último mensaje que nos legara.
En nuestro país, si no hay otra razón para criticar, esa sóla razón es suficiente para “hacer política”. Alfonsín, cuando se inaugura su busto (loable iniciativa) hace una última reflexión y dice esa frase, en el marco de su mensaje. Ya mayor, no dejó de advertir que la crispación y el enfrentamiento producen ofuscación y enojo, factores imposibles de conciliar con el mandato de gobernar para el bienestar general. Respetuoso, pedía respeto, mirando más allá de su desaparición física. Seguramente estaba muy preocupado por el último giro del gobierno: Tratar a los propios de buenos, y a los opositores, de malos.
“No sigan a los hombres, sigan a las ideas” que esta frase, cierre la nota.
Gunardo Pedersen
Presidente UCR Villa La Angostura
