Alfonsín es fuente de consulta de figuras del PJ y de la UCR

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Mientras mejora su salud, tiene contactos políticos; valora la visita de Cristina

LaNación.com.ar – Parecería que en tiempos de crisis la dirigencia política siempre vuelve a sus patriarcas.

Algo así pasa con el ex presidente Raúl Alfonsín, que desde los días de conflicto con el campo se convirtió en fuente de consulta, casi siempre en reserva, de dirigentes de todo el arco político.

La visita de la presidenta Cristina Kirchner, que quiso reconciliarse con el líder radical y profundizar la imagen abierta y dialoguista que buscó dar en los últimos días, sólo fue la frutilla del postre.

En las últimas semanas, Alfonsín recibió al peronista Eduardo Duhalde, al senador radical Pablo Verani y al fundador de Recrear, Ricardo López Murphy, por mencionar sólo algunos de los dirigentes que se pegaron una vueltita por su casa de Barrio Norte.

Además, habló por teléfono con el vicepresidente y ex radical K Julio Cobos, recibió saludos que le envió el peronista Eduardo Camaño y atendió el llamado del dirigente del PSOE español Alfonso Guerra, una personalidad central de la política de su país.

En realidad, son muchos los dirigentes de todo el mundo, en especial de España y de los países de América latina, que llaman a Alfonsín para saber qué está pasando en la Argentina.

Para el futuro se prevé una agenda igual de concurrida, y ya está pactado un encuentro con el economista Javier González Fraga (cercano a Roberto Lavagna), el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini y el rabino Sergio Bergman, de buen vínculo con el macrismo.

Mejoría

A pesar de que no se nota, el estado de salud de Alfonsín restringió bastante su agenda pública y privada.

El ex presidente hizo un tratamiento médico en Estados Unidos para combatir un tumor pulmonar, que siguió con quimioterapia en el Hospital Italiano.

Hace 15 días terminó su tratamiento con buen pronóstico, y a medida que se recupera de las secuelas de la quimioterapia, va retomando su ritmo habitual. Y demuestra que mantiene el contacto con la primera línea de la política argentina.

Aun con los inconvenientes, Alfonsín le dio a cada uno de sus visitantes lo que había ido a buscar y habló su mismo idioma.

Con Duhalde, repasaron la realidad del país, hablaron de las cosas que no comparten con el matrimonio Kirchner y analizaron el futuro de los partidos políticos y las instituciones.

A Cobos lo felicitó por su voto "no positivo" en el Senado, que sepultó el plan oficial de retenciones móviles al agro, y le hizo un guiño para la vuelta al partido. Una invitación similar le cursó a López Murphy, que gentilmente contestó que no.

Hasta con Cristina Kirchner fue políticamente correcto, según testigos de la charla. Ni siquiera mencionó las veces que el kirchnerismo ignoró -o cuestionó veladamente- la política de derechos humanos de su gobierno (cuando se juzgó a las juntas militares) o los ataques de diversas formas del matrimonio presidencial al radicalismo.

Alfonsín recibió con agrado la idea de Cristina Kirchner de celebrar los 25 años del retorno democrático (que se cumplen este año) colocando su imagen en el Salón de los Bustos de la Casa Rosada.

"Toda nuestra familia recibió el gesto con gratitud, aunque seguimos pensando que ellos reescribieron la historia a su manera. Pero eso no desmerece el gesto de la Presidenta", señaló a LA NACION Ricardo Alfonsín, hijo del líder radical.

Sin embargo, otros dirigentes cercanos a Alfonsín no vieron con buenos ojos el despliegue mediático alrededor del encuentro, que hizo foco en la salud de Alfonsín, algo que preferirían manejar siempre en el terreno privado.

Más allá de opiniones en un sentido o en otro, el ex presidente siempre creyó que el kirchnerismo le debía, aunque sea, respeto, y la nueva estrategia de apertura Cristina Kirchner, aunque persiguiera un beneficio propio, le sonó casi a una reinvindicación personal.

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