Legisladores | 15/03/2018

Con las ideas de siempre, con más compromiso que nunca.

Palabras de Leandro Halperín, en su asunción como diputado de la Ciudad de Buenos Aires.

Llego a esta banca porque mi correligionaria y amiga, Débora Pérez Volpin, falleció hace poco más de un mes, todavía estamos consternados por lo que pasó. No estoy acá por un hecho alegre, sino por uno tristísimo; su insólita muerte.

Débora tenía un compromiso de vida con los más débiles, los más vulnerables, las víctimas principales de una sociedad desigual. Su agenda es la mía. Será mi modo de honrar su memoria, y es en nombre de ese compromiso que asumo esta responsabilidad. También me inspiran los ideales compartidos en nuestra militancia estudiantil, el valor de la libertad, la protección de los derechos fundamentales; la firme convicción forjada en la Facultad de Derecho de mi querida Universidad de Buenos Aires, sobre que es la educación pública, la principal herramienta para construir una sociedad de hombres y mujeres, libres e iguales en derechos y oportunidades, También somos orgullosos herederos, de la impronta democrática y social que nos dejó el Dr. Raúl Alfonsín.

Estudiamos, participamos y trabajamos mucho para poder llevar adelante la evolución que la ciudad capital de los argentinos no debe postergar. En la medida que abandonemos la cultura del enfrentamiento y de la negación del otro, en la medida que aprendamos a sumar voluntades y capacidades, a construir puentes donde otros hacen grietas o paredes; vamos a estar más cerca de ese salto cualitativo que nos debemos y le debemos a la sociedad. Este espacio es el lugar de la deliberación, del debate, pero también del consenso alrededor de las ideas, que nos ayuden para avanzar hacia una ciudad moderna para todos y de iguales en oportunidades.

Con esa fuerza asumo públicamente esta responsabilidad. Me emociono con mis hijos Paloma y Manuel. En ellos, también están puestos todos mis sueños y mis mejores deseos. Quiero para ellos lo mismo que para todos los porteños. Y es en esta hora, que saludo especialmente a mis padres de quienes heredé sus valores, a las cinco generaciones de estudiantes de Franja Morada y a los militantes de la Unión Cívica Radical.

Junto a todos ellos, seguimos andando los mismos caminos, porque estamos persuadidos, que los sueños se hacen a mano y sin pedir permiso. Muchas gracias.
 

 


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