UCRCapital | 21/01/2018

“A Sanz no le asigno ningún rol en la UCR, sólo es amigo de Macri”

El flamante presidente de la UCR Capital destaca a Cornejo como interlocutor y acompaña su reclamo de “resultados” a la Casa Rosada. En Ciudad, pide una interna entre Lousteau y Rodríguez Larreta.

Guillermo De Maya acaba de asumir al frente de la Unión Cívica Radical de la Ciudad de Buenos Aires, tras dos mandatos consecutivos de Emiliano Yacobitti, el hombre fuerte del centenario partido en el distrito que el PRO gobierna desde 2007. Ligada al sector de “Yaco”, el flamante presidente radical fue tesorero del partido hasta diciembre y ahora asume la conducción con un desafío: incorporar y convivir con los sectores que regresaron a la cotidianidad política de la UCR tras una interna que involucró a Enrique Nosiglia, Daniel Angelici y hasta el presidente Mauricio Macri, como detalló este medio.

En diálogo con Letra P, De Maya valora la renovación de autoridades den la UCR nacional y pondera al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. Además, reclama internas en la Ciudad pero pide “reglas claras” para formalizar Cambiemos, con Horacio Rodríguez Larreta, Martín Lousteau y Elisa Carrió sentados en la misma mesa.

-¿Qué balance hace las elecciones del 2017?

-Fue un año muy positivo. Tuvimos el desafío de instalar candidaturas propias, como en la Ciudad de Buenos Aires con Martín (Lousteau). Aunque no fue esquiva la posibilidad de conformar Cambiemos como nosotros hubiésemos creído que era la situación ideal.

Fuimos una de las pocas alternativas en todo el país que no se la devoró la polarización electoral. A (Sergio) Massa lo termina borrando del mapa la polarización entre Cambiemos y Cristina (Fernández de Kirchner). Al principio pensábamos que era una elección que pretendíamos aspirar a más, terminamos transformándonos en una alternativa que, por lo menos, el aparato del estado, en términos electorales, no nos borró del mapa.

-¿Y del 2017 de la Unión Cívica Radical?

Conseguimos, como partido político, renovar todas las autoridades a través de elecciones internas, como no lo hace ningún otro partido político en la República Argentina. Tanto en la Ciudad como a nivel nacional. Esa renovación pudo consolidar un radicalismo con una personalidad capaz de integrar Cambiemos no desde el lugar caprichoso de querer entrar porque nos corresponde algo que no tenemos, sino para aportar algo que le sume a Cambiemos. Y no cualquier cosa. Aportar un espacio socialdemócrata con la sensibilidad social suficiente como establecer prioridades distintas a las que se establecen, como sucede en la Ciudad de Buenos Aires.

A veces, estas cosas son tomadas como grandes diferencias… Son matices. Tenemos coincidencias grandes también. Creemos en el diálogo, la honestidad intelectual, gobernar todos juntos. Lo que no queremos es que haya una grieta en Argentina. Lo que hay es una brecha terrible entre el que más tiene y el que menos tiene.

-¿Qué diferencias concretas separan a UCR porteña del PRO en la Ciudad?

-Comprendemos que la política tiene que ver con el diálogo y la necesaria inclusión de todos los actores. No con caprichos. Estos días se debate mucho, después del encuentro entre (Horacio Rodríguez) Larreta y (Mauricio) Macri en la Patagonia, acerca de la integración de Cambiemos en Buenos Aires.

Los comentarios que hacen los funcionarios porteños es ‘vamos a ver cómo votan y cómo se portan’. No queremos avanzar hacia un Cambiemos tutelado por alguien que ostenta la jefatura. Por supuesto que reconocemos mayorías y minorías, pero eso lo dirimimos en un ámbito donde se pueda debatir. El pensar diferente no te excluye, sino que enriquece. Ese es el pensamiento fundamental que nos diferencia con el PRO.

-¿Y cuál será el rol del bloque UCR porteña en la Legislatura de acá al 2019?

-Vamos a hacer lo que venimos haciendo. Tratar de presentar los mejores proyectos posibles para los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestra responsabilidad fue siempre debatir y colaborar en el marco de un espacio de gobierno afín a nosotros, pero que en la Ciudad tomó la decisión explícita de excluirnos. Frente a todos estos nuevos debates para conformar Cambiemos la respuesta sigue siendo que van a ver cómo se porta la UCR.

-¿Por qué no se conformó Cambiemos en 2017 en la Ciudad?

-El radicalismo porteño propuso competir en un ámbito democrático y del otro lado nos respondieron con el diseño de una estrategia electoral que no concebía la competencia con los parecidos, sino que buscaba competir con los antagónicos. Armaron una estrategia para fogonear la grieta que queremos combatir. La Argentina no tiene que discutir eso, sino por qué hay muy pocos que tienen mucho y muchos que tienen muy poco.

-¿Qué falta concretamente para formalizar Cambiemos en la Ciudad?

-Lamentablemente, algunos dirigentes transformaron la política en un laboratorio de marketing, eficaz y electoral, pero que no permite discutir las cosas importantes. En el 2018, más allá de ver cómo votan los diputados del radicalismo o cómo se comporta el radicalismo, sería el momento de armar una mesa en la que podamos dialogar, tener una agenda común para poder encarar el 2019 que seguramente va a tener un gran debate en la Argentina. Ya no va a ser una cuestión local, sino que se va a estar debatiendo la posibilidad de reelección del proyecto político del presidente Macri.

-¿Hay negociaciones con el PRO por la conformación de Cambiemos?

-Formalmente, no hay ningún diálogo. El año pasado eran expresiones de deseo nuestras ahora salimos desde la UCR a dejar en claro que queremos conformar Cambiemos con reglas claras. Ya salieron públicamente algunos otros dirigentes ajenos al radicalismo a expresar lo mismo. Por lo cual serían expresiones de deseos de otros actores también.

-¿A qué se refiere cuando habla de reglas claras para lograr un acuerdo con el PRO y la Coalición Cívica para formar Cambiemos en la Ciudad?

-Tener reglas claras es que haya libre competencia y que podamos ir a sumar a Cambiemos en la Ciudad. No queremos ser parte del 50% de lo que es Vamos Juntos. Queremos ser parte del 70% que podemos constituir como una alternativa socialdemócrata en la Ciudad de Buenos Aires.

-¿Qué panorama visualiza para las elecciones del 2019?

-Se va a presentar la oportunidad de la reelección del presidente Macri y lo va a encontrar en un lugar de más conocimiento y formación que el que tuvo en 2015, capaz de integra mayoría mucho más amplia. Cuando asumió en 2015 habló del arte del acuerdo. Yo creo que para el 2019 está en condiciones de plasmar esos grandes acuerdos que precisa la república. Y también llevarlos al escenario de la propuesta electoral.

-¿Y en la Ciudad ve una interna entre Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta?

-Totalmente posible en tanto y cuanto Martín pretenda competir para ese lugar. Veo al radicalismo compitiendo en primarias junto con el PRO y la Coalición Cívica. Con Lilita (Carrió) hemos compartido espacios comunes electorales hace muy poco, incluso como opositores.

-¿Se imagina al PRO, Carrió y la UCR porteña en un mismo frente?

-Sí, sin ninguna duda. Además, sería lo correcto si cada uno respeta su propio matiz y se sienta en la mesa a sumarle al espacio. Por algo nuestro bloque de diputados nacionales se llama Social Demócrata. Nosotros queremos ser la pata socialdemócrata en Cambiemos, la pata con sensibilidad en Cambiemos, el progresismo en Cambiemos.

Queremos sumarle a Cambiemos no restarle y para nada licuar los partidos políticos, sino que justamente darle mucha identidad a los partidos políticos que lo conformen.

-A nivel nacional, la UCR está alineada a la Casa Rosada. ¿Cómo se para el radicalismo porteño frente a esa postura del Comité Nacional del partido?

-Se renovaron autoridades nacionales y estamos en mucha mayor sintonía con las actuales autoridades del partido. Representan la visión de que el radicalismo en el marco de Cambiemos puede tener su aspiración a debatir, plantear diferencias, matices y hacerse respetar. No hablamos de pretender mayoría ni mucho menos, sino de ofrecer visiones distintas. Ricardo Alfonsín discute hoy la privatización de Transener. Son debates que hay que ir aceptándolos. Y tenemos una conducción partidaria que lo garantiza, que no oculta ese debate.

-En los últimos días, Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz pidieron “resultados” al Gobierno… ¿Qué lectura hace la UCR porteña sobre ese reclamo?

-¿Comparte la visión de ambos, entonces?

-Yo creo que Sanz y Cornejo son cosas distintas. Cornejo es el flamante presidente electo de nuestro parido en diciembre, con todos nuestros votos de confianza. Sanz, por lo menos, no se hizo cargo de él como radical de nuestro partido. Lo hemos apoyado en su campaña presidencial.

-¿Y qué rol le da a Ernesto Sanz en la UCR?

-A Sanz no le doy ningún rol en el radicalismo, dicen que es sólo amigo del presidente Macri. Hay dos concepciones filosóficas distintas de qué es Cambiemos. Una dice que es la voluntad de tres líderes (Carrió, Macri y Sanz) y otra que dice que, más allá de los liderazgos de los otros partidos, el radicalismo es un partido político nacional que tuvo sus convenciones, que debatió, que votó. Es muy distinto.

A Sanz no le asigno ningún rol dentro de la UCR porque no quiso competir y no estuvo presente en esta elección de autoridades. No dijo que quería ser presidente de la UCR. El rol que tenga personal en su relación bilateral con el presidente a mí me excede.

-¿Cómo se para la UCR Ciudad ante la gestión y el Gobierno nacional de Cambiemos?

-De la misma manera en la que nos paramos con el debate de la reforma previsional, como Martín Lousteau como diputado nacional y afiliado radical. Donde haya oportunidad de aportar soluciones mejores, lo haremos.

El Presidente tiene un momento muy crítico en donde está tratando de evitar los ajustes tradicionales de la Argentina y la UCR puede hacer un aporte desde ese lugar con proyectos superadores, instancias alternativas y que no solamente todo sea la construcción en infraestructura y ver cómo se achica el déficit.

Yo comparto la decisión de achicar el déficit del Estado pero no creo que ese déficit se achique usando otra vez como fetiche a la política. El ajuste a la política es muy escaso y marketinero. La UCR puede aportar visiones distintas pero uno puede ser ayudado si se deja ayudar. Queremos sumar, no queremos restar.

-¿Cuál fue el objetivo de la alianza entre Enrique Nosiglia y Daniel Angelici en la interna de la UCR porteña?

-Yo no lo veo como una alianza. Lo veo como un proceso natural. Muchos correligionarios creyeron que la herramienta de la UCR como partido político estaba agotada y fueron a gestionar su vocación por lo público en el gobierno del PRO se dieron cuenta que pudimos sostener un partido competitivo. Para eso, necesitamos ampliar y abrir las puertas a todo el mundo.

Yo lo veo muy positivamente que muchos correligionarios vuelvan a confiar en la herramienta UCR porque eso va a significar nuevamente respetar reglas de juego. Queremos reglas de juego claras. Nuestra voluntad de competir está desde que nos aliamos con Carrió, Pino Solanas y Graciela Ocaña.

- En la previa a la interna se avalaron amnistías a afiliados que habían sido expulsados… ¿Cómo imagina la convivencia con los sectores que regresaron al partido?

-Hay mucha gente en Argentina que piensa la política desde su apellido y personalidad y que todo está hecho en función para bien y para mal de uno. Todos estos actores participaron de las internas en diciembre, se presentaron como candidatos, no pudieron ganar sus comunas. De acá para adelante tenemos un gran debate con todos estos sectores. 

 


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