| 05/09/2007

Nuevas autoridades de la UCR Capital

Discurso pronunciado por el Dr. Carlos Mas Velez, nuevo Presidente del Comite Capital el pasado 9 de agosto en el día de la asunción de las nuevas autoridades.

En uno de los días más importantes de mi vida, no puedo destinar ni un minuto a reconocer los apoyos recibidos. Es más, si lo hiciera, no honraría los compromisos asumidos con los radicales que me votaron.

Las urgencias que requieren nuestra atención son muchas.

La reconstrucción de la democracia en la Argentina es la primera de ellas.

No puede concebirse la democracia sin debate.

No hay partido que pueda aportar al fortalecimiento de la democracia en este país y en esta ciudad que no fomente, respeto y priorice sus espacios de debate internos.

El verticalismo y el personalismo son males del sistema que se potencian en el contexto de un debate público que al acontecer centralmente en los medios facilita la constitución de fuerzas políticas que no resultan de la participación de la ciudadanía sino de la vocación individualista de quienes consiguen concitar la atención periodística.

Es probable que esta atención especial al debate y a los mecanismos participativos de toma de decisiones no arroje atractivos ni rápidos resultados en el conteo electoral. Es, sin embargo, prioritario atender estas cuestiones ya que la capacidad de constituirse en un actor de los cambios que nuestra sociedad exige, supone la acción colectiva de individuos convencidos de los principios que le dan sentido a su tarea.

Sobre esta base se construye la participación en el debate público. Es la interacción con el conjunto de los porteños, con cada uno de los actores sociales de la ciudad y con cada uno de sus ciudadanos la tarea central de este partido.

Un partido alejado de la función de gobierno no está condenado a la inutilidad hasta el próximo trance electoral. Su razón de ser se juega cada día en el ejercicio pleno de sus potencialidades.

Propone mejores soluciones de política pública que aquellas que en perjuicio de los habitantes de este país implementan los gobiernos de turno.

Cuestiona las conductas reñidas con la ética en ejercicio de los cargos públicos, Controvierte aquellas decisiones del poder que afectan negativamente a los que menos tienen.

Asiste a quien ve arbitrariamente vulnerados sus derechos y libertades.

Cada uno de los actos en los que se materializan esas tareas partidarias son los peldaños que hay que subir en el camino de la construcción de una propuesta electoral que exprese los anhelos de los argentinos.

El radicalismo se constituye, históricamente, como una fuerza popular contestataria del régimen. Como tal es un partido que se ubica a la izquierda del espectro del sistema de partidos. Su objetivo no es conservar el status quo sino encarnar las propuestas de cambios que procuren una sociedad mas igualitaria y libre.

El radicalismo construye su propuesta dentro del orden constitucional que nos rige a los argentino y, por eso, la equidad, la justicia y la libertad son los valores que se expresan en el acto de afiliación de cada uno de nosotros a este partido.

Ser actor del cambio dentro de las reglas institucionales aceptadas por todos los argentinos no exige la representación parlamentaria. Muchas fuerzas políticas han desarrollado importantes acciones de cambio social, político, económico e institucional sin priorizan ni necesitar la representación orgánica en el parlamento.

No son pocos los que, formados en los valores de este partido ejercen hoy el mandato popular como representantes de coaliciones con otras fuerzas políticas. A ellos les toca la tarea de defender estos valores ahí donde el electorado los ha asignado.

A nosotros nos toca la tarea de construir una alternativa que le de a los habitantes de esta ciudad la posibilidad de concretar anhelos que, entiendo, hoy no se plasman en ninguna plataforma ni medida de gobierno.

 

Queremos:

un país de ciudadanos no de clientes de los poderes públicos,

un sistema educativo que contribuya al desarrollo integral de la persona,

políticas sociales que aseguren la redistribución para devolverle sus oportunidades a quienes han sido expulsados

justicia, no revancha o arbitrariedad,

oportunidades para el desarrollo de actividades productivas sin arbitrariedades prevendarias ni dogmatismos ortodoxos que nos condenen a la recesión,

plena vigencia de las libertades amparadas por el sistema de DDHH que encarnen en políticas universales de acceso a la plena satisfacción de los derechos de cada uno de aquellos que eligen habitar el suelo de nuestro país.

A lo largo de los años hemos sabido nuclear alrededor de la UCR a numerosos cuadros con relevantes capacidades para la gestión. Necesitamos revisar nuestros presupuestos de trabajo a fin de demostrale a todo argentino que hemos recuperado nuestra capacidad de ocuparnos de los asuntos públicos de manera eficaz, eficiente y comprometida con objetivos inequívocos.

La apertura de nuestra convocatoria a todos aquellos que compartieran nuestro ideario democrático, igualitarista, republicano y comprometido con el irrestricto respeto de la constitución y los derechos del hombre caracterizó aquellos días de 1982 en los que, en el despertar de la noche más larga, empecé a sentir mi compromiso, intuitivo e infantil, con la UCR.

Ese es nuestro punto de referencia, no es un lugar a donde ir, es nuestro punto de partida. No hay nostalgia, hay convicción madura.

Educados en los sinsabores de las promesas no concretadas de nuestra joven democracia empezamos hoy y acá a hacer porque nuestras convicciones nos lo exigen.

 

 

 

 


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