| 29/09/2007

Gil Lavedra explica porqué a los 58 años da el salto a la politica electoral.

El ex camarista habla de la renovación de la UCR Capital, explica la concertación con Lavagna y con otros partidos, defiende el sistema de partidos políticos y afirma que el de Kirchner es un gobierno “sin gestión”

El abogado constitucionalista Ricardo Gil Lavedra explicó que decidió a los 58 años intervenir por primera vez en la política electoral porque “en un momento dado hay que tratar de jugarse por lo que uno piensa” y afirmó que si mucha gente destacada en sus actividades “se decidiera a participar, a intervenir más activamente, mejoraríamos mucho la calidad de la representación”.

 

En un reportaje que dio a FMI Identidad, el ex camarista federal que integró el jurado que condenó a las juntas militares y que ahora es candidato a senador nacional por la UCR de la Ciudad de Buenos Aires, puntualizó que “el radicalismo discutió y concertó área por área, punto por punto un programa de gobierno desde mitad del año pasado con Roberto Lavagna y su equipo y con otros partidos que forman parte de la coalición”.

 

 

La renovación radical

 

Gil Lavedra destacó que la UCR se integró a la Coalición UNA que lleva la candidatura presidencial de Lavagna porque fue el hombre que “se hizo cargo de la economía argentina en el momento de la peor crisis, de una inflación galopante que amenazaba transformarse en hiperinflación, cuando el dólar parecía que iba a llegar a los 10 pesos, cuando la economía estaba descontrolada y consiguió encauzarla. El mayor éxito económico de este gobierno –afirmó el jurista-  fue haber mantenido a Lavagna como ministro de economía”.

 

Puntualizó que la UCR adhiere “a un proyecto presidencial que entiende que es serio y tiene posibilidades de éxito, pero sustancialmente también para mantener su propia identidad”.

 

En ese sentido destacó que después “de muchos golpes, de muchas frustraciones” la UCR Capital está haciendo esfuerzos por “aggiornarse” que se manifiestan por la renovación en su conducción, que ahora está en manos de “un grupo de jóvenes de 30 a 40 años –dijo-, con ganas, con vocación, con gran espíritu de patriotismo, profesionales, empresarios, que me hacen apostar con fe al futuro”.

 

De todas formas Gil Lavedra destacó una vez más que es “el único candidato a senador por la ciudad de Buenos Aires que no llego por el dedo de Lavagna ni de algún otro dirigente. Estoy legitimado por la voluntad de los afiliados de la UCR Capital, que pensaron que los podría representar en estas elecciones”, dijo en referencia a que obtuvo la candidatura en elecciones internas.

 

Para Gil Lavedra las elecciones del 28 de octubre “son muy importantes porque vamos a votar una nueva administración, vamos a votar nuevos legisladores, pero también vamos a votar para que el sistema de partidos pueda volver a renacer”.

 

En una virtual convocatoria a todos los radicales, Gil Lavedra dijo que es necesario “recrear el partido radical, un partido que siempre estuvo muy ligado a la defensa de las instituciones, del estado de derecho, de la república y de los derechos humanos. Yo creo que instituciones y derechos humanos es lo que necesita la Argentina de hoy”, añadió.

 

Precisó que en el lenguaje de hoy “los derechos humanos son aquellos que le corresponden al hombre por su sola condición de tal.  La lucha de ahora es porque la ciudadanía pueda gozar de un mínimo de derechos básicos: a la alimentación adecuada, al empleo, al acceso igualitario a los bienes públicos. Así tendríamos verdaderos  ciudadanos autónomos, no sólo personas que votan, y esto alejaría el clientelismo, que es la lucha del momento”.

 

“Todo argentino tiene derecho a un mínimo de igualdad, de vidad digna. Esto resulta exigible frente a las autoridades.   Para eso está el estado, para proteger a los ciudadanos y hacerles gozar un mínimo de los recechos”, enfatizó.

 

“Como toda organización, el radicalismo ha sufrido muchas crisis a lo largo del último siglo. Incluso en el primer gobierno de Perón –recordó- el radicalismo sufrió un éxodo muy importante de dirigentes”. Ahora su “posibilidad de recuperación depende de que tiene que hacer un recambio dirigencial, cambiar las estructuras, tiene que ser un partido más ágil, más permeable, más abierto, y obviamente darle participación a los ciudadanos, darle lugar también a la juventud”.

 

 

La democracia de partidos

 

Gil Lavedra volvió a abogar por “la democracia de partidos” y advirtió que la crisis de los partidos políticos es “un peligro para el sistema democrático, porque la representación política en una democracia se expresa a través de los partidos que son los encargados de mediar entre el gobierno y el pueblo, de recibir las demandas de la población y devolverlas en términos de políticas públicas, de ofrecerle quienes son los encargados de llevarlas a cabo, y tiene que ver también con la gobernabilidad porque los partidos son también los que median en épocas de crisis para contener también el descontento”.

 

Señaló también que “cuando no hay mediación los gobiernos tienen también una fragilidad notable” y opinó que “en la implosión que ha sufrido todo el sistema de partidos en la Argentina, por muchas razones tuvo mucho que ver el desencanto que produjo la crisis del 2001, la frustración que produjeron también las promesas incumplidas de la democracia. Tenemos llevados ya  muchos años de democracia –recordó- y las promesas que lleva consigo un sistema democrático, que es igualdad y bienestar para todos, están incumplidas. Hay un déficit grande en este aspecto y la responsabilidad se ha cargado, para bien o para mal, en el sistema de partidos”.

 

Gil Lavedra analizó que esto introdujo un “discurso antipolítico: ‘vote las personas, fíjese en las personas, no en los partidos, la partidocracia. En realidad es un error, porque cuando esto reposa en las personas, cuando se personaliza, el sistema se vuelve de una fragilidad notable”.

 

El candidato radical aseguró que “cuando sólo se trata de personas no hay reglas. Son líderes de opinión que arman partidos, después los abandonan y arman otros. Hacen alianzas, se enojan con unos, se amigan con otros. Son caprichosos, volubles por supuesto egocéntricos”.

 

El jurista admitió que “son muy importantes los liderazgos, pero tienen que estar sujetos a ciertas normas, a ciertas reglas de actuación, que e s lo que da la organización, que mediatiza las apetencias personales. Cuando los liderazgos están sueltos se transforman en vedetismo; todo se tiene que construir alrededor de ellos. Cuando se trata de personas las  decisiones son accidentales, efímeras, volátiles, cambiantes. Por eso vemos estos espectáculos patéticos en los que los dirigentes políticos van saltando de organización política en organización.

Por eso dijo que “los partidos tienen que cambiar, tienen que aggiornarse pero tienen que darle estabilidad al sistema, porque son los que lo estabilizan, los que le dan una base de sustentación a su funcionamiento”.

 

El gobierno actual

 

Gil Lavedra opinó que “estamos con dificultades porque tenemos una inflación agazapada que tiende a avanzar porque no hay políticas contra la inflación, porque es un tema muy delicado para la economía argentina y acá se requiere la precisión de un cirujano, de un experto y en realidad el expertise del gobierno es mandar a un funcionario con pinta de matón para que apriete a los comerciantes, a los empresarios para que no suban los precios: y si suben, mentir, decir que no subieron”.

 

“Es algo que no tiene precedentes en la Argentina y que ha producido en daño terrible., No saben qué hacer con esto. Como no saben qué hacer en otras áreas claves como la crisis energética que se viene anunciando hace varios años. Pero para el gobierno es como la inflación, no existe crisis energética.”, prosiguió.

 

El candidato a senador habló también del “enorme retroceso que hemos tenido en materia de estado de derecho, en materia institucional. Así como en la década de otro gobierno justicialista, el de Menem, marcó también una fuerte involución, este gobierno mostró desparpajo para apartarse de la ley, desparpajo para obviar al Congreso, para tratar de interferir en la justicia, ese sentimiento de que se hace lo que se quiere, de que se manejan los fondos públicos como propios”.

 

Gil Lavedra dijo que “esto conecta también con una manera de entender la actividad política” cuando “la política no es imposición, no es predominio del uno sobre el otro; la política no es que las mayorías aplasten a las minorías. La política es diálogo, es posibilidad de discusión, de deliberación, de debate, para llegar a consensos, para llegar a acuerdos”.

 

Falta de independencia en la justicia

 

El ex camarista opinó que el problema central de la justicia argentina “es el tema de la independencia, que no es una frase abstracta. Es una cuestión concreta porque el juez para poder resolver de manera imparcial los conflictos que le llevan no debe tener ninguna injerencia, sobre todo del poder político”.

 

Admitió que “en ese aspecto ha habido avances” pero también “hubo fuertes retrocesos”. Entre los avances anotó la integración de la Corte Suprema. “Tenemos una buena Corte Suprema y esto es mérito de las designaciones de gente proba e independiente” y entre los retrocesos señaló “la reforma del Consejo de la Magistratura que lidero la actual candidata a presidente, la senadora Fernández”.

 

“Esto significo una fuerte injerencia del poder ejecutivo en el manejo de la justicia, proque reformaron el Consejo para poder tener un poder de veto en cada designación y en las remociones de los jueces”.

 

Otro aspecto negativo que mencionó es el de las vacantes judiciales. “Hay actualmente cerca de 90 ternas de jueces que el presidente no designa”, dijo. Explicó que “el Consejo de la Magistratura conforma un terna de candidatos y el Poder Ejecutivo debe escoger uno. Sin embargo el Poder Ejecutivo no designa jueces, demora muchísimo en hacerlo, porque no son de su agrado los candidatos o para mantener la vacante abierta” y “esto ha dado lugar al régimen de la subrogancia en el cual se designaban jueces precarios, jueces que no eran jueces, en un sistema que la Corte ha declarado inconstitucional”.

 

El dirigente radical aseguró que al gobierno esto “no le importa” porque “da lugar a este sistema de jueces precarios, que son más vulnerables que los jueces permanentes”.

 

 

Un gobierno muy malo en gestión

 

Gil Lavedra calificó al gobierno como “muy malo en gestión. No tiene políticas, salvo en muy pocas áreas. No tiene políticas concretas en materia de seguridad, medio ambiente, energéticas. Este grave problema de gestión hace que se demore, que no tome decisiones; es un gobierno centralizado, en el que todo está concentrado en la decisión de dos o tres personas”.

 

Dijo entonces que “hay toda una gran cantidad de reformas pendientes para que la justicia resuelva su crisis técnica; para que pueda resolver los pleitos de modo mas rápido. Hay una ineficiente asignación o manejo de los recursos que se necesita para eso. No solamente en el orden federal; en el orden provincial también hay muchas cosas pendientes” y por eso “las provincias son absolutamente dependientes del poder político”.

 

Gil Lavedra reiteró entonces su concepto de que “este es un gobierno chanta, que predica mucho y no hace lo que predica y tiene en muchas ocasiones doble discurso”. Señaló entonces el tema de los denominados “juicios por la verdad”. “Por supuesto que ha sido muy positiva la voluntad del gobierno para que los delitos de lesa humanidad se juzguen –dijo-. Y la Corte suprema declaró hace unos años la invalidez de las leyes que lo impedían. Pero la reapertura de los juicios aparejaba la necesidad de que se establecieran algunas políticas y medidas concretas”

 

“Sólo un necio, un ingenuo podía pensar que estos juicios podían realizarse con el sistema judicial existente, por la complejidad que tiene este tipo de procesos. Y el gobierno no ha hecho nada, en este como en todos los ámbitos. Lo único que ha hecho es echarle la culpa a los jueces” cuando “la culpa no la tienen los jueces sino que no hay una estructura de enjuiciamiento que pueda procesar hechos de estas características, sucesos ocurridos hace muchos años, con una superoposición de causas que se han ido agregando una sobre otra. La solución es establecer reglas especiales para este tipo de juicios”, concluyó Gil Lavedra..

 


Conectando con facebook..